El Producto Interior Bruto de España aumentó un 3,9% en 2006, alcanzando 899.000 millones de euros aproximadamente, lo que convierte al país en el séptimo de la OCDE. La estructura de la economía española es la de un país desarrollado, siendo el sector servicios, seguido por la industria, el que más contribuye al Producto Interior Bruto. Estos dos sectores representan el 85% del PIB. La contribución de la agricultura ha caído sensiblemente como resultado del intenso crecimiento económico y actualmente representa el 3% del total del PIB (Cuadro 4 y Cuadro 5).


España es un país dinámico que viene alcanzando, tradicionalmente, altas tasas de crecimiento económico, muy por encima de las registradas por otros países de nuestro entorno. El crecimiento económico de España ha superado claramente la media de la UE (Gráfico 2).

La inflación en España ha ido cayendo lentamente desde finales de la década de los ochenta. La media de inflación entre 1987 y 1992 fue del 5,8%; bajó del 5% por primera vez en 1993, y ha ido reduciéndose progresivamente. La tasa anual de inflación del 2006 ha sido finalmente del 2,4%, la más baja desde el 2003.
Asimismo, desde 1999 España se comprometió a realizar un importante esfuerzo por reducir el déficit público, habiendo llevado a cabo un exitoso programa de privatizaciones y una contención muy significativa del gasto público. Estas medidas han confirmado de nuevo la flexibilidad de la economía y han supuesto la consecución de una importante reducción del déficit alcanzando un superávit de 1,8% del PIB en 2006.
Especialmente notoria ha sido la reducción de los tipos de interés en España de un 10% en 1993 al actual 3,50%.
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