España accedió como miembro de pleno derecho a la entonces Comunidad Económica Europea en 1986. Desde entonces, y de acuerdo con los datos publicados por la Comisión Europea, España cumple con los objetivos establecidos por el Consejo Europeo y ha transpuesto 2.701 Directivas al ordenamiento interno.
La incorporación a la Unión Europea trajo para España, así como para los demás Estados Miembros, un trascendental cambio desde mediados de los años noventa con la creación del Mercado Único Europeo y del Área Económica Europea, artífices de un espacio comercial sin fronteras.
Desde entonces, la Unión Europea ha avanzado notablemente en el proceso de unificación mediante el fortalecimiento de los lazos políticos y sociales entre sus ciudadanos; España, a lo largo de este proceso, se ha caracterizado por ser uno de los países líderes en la implantación de medidas de liberalización.
En mayo de 2004 se incorporaron a la Unión Europea diez nuevos miembros (Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y la República Checa). Esta ampliación no tiene precedentes en términos de ámbito y diversidad: un incremento de territorio del 23% y un aumento de la población de 100 millones de personas. Asimismo, desde el día 1 de enero de 2007, Rumanía y Bulgaria ostentan la condición de Estados Miembros de la Unión Europea6.
España ha adquirido una importante responsabilidad en la Unión Europea, tal y como evidencia el hecho de que sea, junto con Polonia, el quinto país en términos de poder de votación en el Consejo de Ministros.
La introducción del euro (1 de enero de 2002), marcó el principio de la tercera Presidencia Española del Consejo Europeo, representando la culminación de un largo proceso y el nacimiento de toda una serie de oportunidades de crecimiento para los mercados español y europeo.
Con el euro se ha establecido una zona monetaria en la Unión Europea que conforma el mayor ámbito comercial del mundo, provocando la integración de los mercados financieros y de las políticas económicas de los Estados Miembros que lo adopten. Dichos cambios han potenciado la coordinación de los sistemas fiscales de los Estados Miembros, aumentando la estabilidad de la Unión Europea.
El euro ha producido resultados claros a nivel internacional, promoviendo la Zona Euro, tanto en los foros internacionales como en los financieros (las reuniones del grupo G-7) y en las organizaciones multilaterales. La estabilidad económica y comercial que proporciona el euro ha reforzado el actual crecimiento económico español, junto con su proyección política internacional.
España es el Estado Miembro de la Unión Europea que en los últimos años ha recibido mayor cantidad de fondos estructurales y de cohesión, fondos que se utilizan para financiar infraestructuras y proyectos de desarrollo. De hecho, está previsto que España reciba, durante el periodo 2007-2013, más de 31,5 mil millones de euros en varios fondos estructurales y fondos de cohesión, convirtiéndose en el segundo mayor receptor de la UE de este tipo de fondos, sólo por detrás de Polonia7. Asimismo, España recibirá una dotación especial asignada a actividades de I+D de 2 mil millones de euros de acuerdo con las decisiones tomadas en el último Consejo Europeo de Londres. Con dichos fondos, el Gobierno ha impulsado las actuaciones en esta área con la colaboración de la iniciativa privada para la cofinanciación de infraestructuras. La más importante de dichas actuaciones ha sido la puesta en marcha del Programa Ingenio 2010, que básicamente pretende alcanzar una situación donde la inversión pública y privada en I+D+i representen el 2% del PIB, en 2010.
6 www.mae.es
7 Comparecencia del Vicepresidente Segundo del Gobierno en la Comisión General de las Comunidades Autónomas del Senado (abril de 2006).
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